Como ya te hemos explicado en varios artículos, la terapia EMDR está especialmente recomendada para el tratamiento de grandes traumas como pueden ser los que causa haber sufrido un accidente grave, una catástrofe natural, episodios de abusos u otro tipo de experiencias que hayan puesto en riesgo la propia vida o la de personas cercanas.
Y aunque, efectivamente, la terapia EMDR se desarrolló inicialmente para tratar el trastorno del estrés postraumático (TEPT) y cuenta con el respaldo y la evidencia científica, esto no significa que únicamente pueda plantearse para acontecimientos extremos.
Existen experiencias aparentemente cotidianas que también pueden convertirse en una fuente persistente de malestar psicológico cuando dejan una huella emocional que continúa activándose en el presente y afectando al día a día de una persona.
En estos casos, y siempre tras una valoración clínica, la terapia EMDR también puede ser efectiva como vamos a contarte en este post.
¿Podemos hablar de traumas de primera y traumas de segunda?
Para muchas personas, puede resultar casi hasta insultante comparar el trauma que puede tener una persona que ha vivido de primera mano un terremoto con lo que ha vivido alguien a quién hacían bullying en el colegio por usar gafas. De hecho, seguro que, a ojos de cualquiera, la primera experiencia resulta mucho más traumática que la segunda.
Sin embargo, las secuelas emocionales que puede dejar una experiencia no dependen únicamente de lo que ocurrió, sino también de cómo fue vivido por la persona. Por eso, un acontecimiento puede resultar prácticamente irrelevante para alguien y profundamente perturbador para otra persona, llegando a afectar a su bienestar emocional seriamente.
Por este motivo, y por muy objetivo que pueda ser calificar como grandes traumas ciertos eventos que sufre una persona, tampoco podemos infravalorar el daño que causan otros episodios que pueden parecer menos graves.
Influyen factores como la historia previa, la sensación de vulnerabilidad, el momento vital o el significado que se atribuye a lo sucedido. Por ejemplo, una humillación reiterada durante la adolescencia puede terminar asociándose con la creencia de «no soy suficiente», provocando episodios de pánico ante ciertas interacciones sociales en unas personas mientras que otras habrán crecido sin darle más importancia.
¿Funciona la terapia EMDR aunque no estemos ante grandes traumas?
Antes de nada, queremos dejar claro que, aunque la terapia EMDR no es aplicable para cualquier experiencia cotidiana que genere malestar, sí puede ser útil cuando se trata de una experiencia perturbadora que ha dejado síntomas o recuerdos emocionalmente activados, siempre tras valoración y recomendación clínica.
Porque en estos casos, el problema no reside tanto en la gravedad objetiva del acontecimiento, sino en que determinados recuerdos, emociones, pensamientos o sensaciones continúan generando una respuesta desproporcionada cuando algo los activa.
Desde el modelo de procesamiento adaptativo de la información en el que se basa la terapia EMDR, algunas experiencias perturbadoras pueden quedar almacenadas de una manera que mantiene asociadas emociones, pensamientos, creencias y sensaciones físicas desagradables que, con estímulos relacionados, pueden volver a activarse.
El objetivo del EMDR es trabajar terapéuticamente sobre esos recuerdos perturbadores mediante un procedimiento que incluye estimulación bilateral y movimientos oculares, buscando reducir la intensidad emocional asociada al recuerdo como también se haría cuando se aborda un gran trauma.
Otros problemas para los que puede ser útil la terapia EMDR
Por ello, tras una valoración profesional, pueden existir experiencias menos evidentes de ser abordadas con EMDR, pero en las que también puede ser efectiva como, por ejemplo:
- Una humillación o situación de rechazo que continúa afectando a la autoestima.
- Bullying o experiencias repetidas de exclusión durante la infancia o adolescencia.
- Un accidente de tráfico leve que dejó miedo, inseguridad o imágenes perturbadoras.
- Una ruptura de amistad especialmente dolorosa.
- Una experiencia de rechazo afectivo que sigue condicionando las relaciones posteriores.
- Una situación puntual que desencadena miedo intenso o una respuesta emocional persistente.
Esto no significa que el EMDR sea automáticamente la terapia indicada para cualquiera de estas situaciones. La evidencia científica más sólida se concentra en el tratamiento del TEPT, y la elección de una intervención así debe realizarse teniendo en cuenta la evaluación clínica, las características de cada paciente y la experiencia del profesional.
La importancia de acudir a centros especializados
Por este motivo, acudir a un centro terapéutico especializado resulta fundamental. En Centro de Psicología Integral MC contamos con formación acreditada y homologada en terapia EMDR para poder aplicarla en aquellas situaciones clínicas en las que nos parezca más adecuada, más allá de los llamados grandes traumas.
Esto no quiere decir que la apliquemos siempre, sino que simplemente queremos dejar constancia que podría ser otro tipo de terapia a valorar.
En todo caso, antes de iniciar una terapia EMDR, es recomendable comprobar que quien aplica la terapia cuenta con formación específica y reconocida por la Asociación EMDR a la que nuestro centro se ha adscrito.
La calidad de la intervención con esta terapia no depende únicamente de la técnica, sino también de una correcta evaluación y de su aplicación por profesionales debidamente preparados como nuestros psicólogos en Pozuelo de Alarcón.






