Hoy queremos volver a hablarte de la terapia EMDR y explicarte otros aspectos distintos a los que ya hemos visto en artículos pasados.
Esta terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares es un abordaje psicoterapéutico que se utiliza, principalmente, para tratar episodios traumáticos, experiencias vitales adversas y determinados trastornos emocionales que afectan a una persona en su día a día.
Y, aunque inicialmente se desarrolló para el tratamiento del trastorno por estrés postraumático, hoy también se emplea en casos de ansiedad, fobias, duelos, ataques de pánico o experiencias que han dejado una huella emocional persistente, como ya te hemos explicado en este post publicado hace unos meses.
¿Qué vamos a contarte en esta ocasión? Pues hoy queremos hablarte de las ocho fases de la terapia EMDR en las que se estructura este tratamiento para explicarte qué se persigue y qué se trabaja en cada una de ellas. ¡Comenzamos!
El creciente interés por la terapia EMDR
Como explicamos en este otro artículo en el que hacíamos una primera aproximación al tema, podemos decir que el objetivo de esta terapia es ayudar al cerebro a reprocesar recuerdos perturbadores que han quedado “bloqueados”, reduciendo así el malestar asociado que están causando en el presente.
La terapia EMDR no busca borrar recuerdos sino neutralizar su poder traumático para poder integrarlos en la vida de una persona sin que le cause ningún malestar ni le impida llevar una existencia más plena y sana.
Eso sí, se trata de una terapia compleja que debe ser aplicada exclusivamente por profesionales específicamente formados en EMDR y en centros especializados. Una intervención inadecuada puede resultar contraproducente, especialmente cuando se trabaja con experiencias traumáticas o emociones intensas.
Las fases de la terapia EMDR
Aunque insistimos en la necesidad de ajustar las sesiones del proceso a cada paciente, la terapia EMDR se estructura en ocho fases claramente diferenciadas:
1.- Historial clínico y planificación del tratamiento:
En esta primera fase, el terapeuta recopila información sobre la vida del paciente, identifica los recuerdos o situaciones problemáticas y establece los objetivos terapéuticos.
2.- Preparación:
Aquí se crea un vínculo de confianza entre terapeuta y paciente y se enseñan recursos de regulación emocional para afrontar el proceso con seguridad. Como su nombre indica, esta fase es clave para preparar al paciente y que tenga claro cómo se va a desarrollar el tratamiento y que incluso pasará por momentos en los que pueda llegar a experimentar cierto malestar y vivir emociones muy duras.
3.- Evaluación:
Se selecciona el recuerdo o trauma específico que se va a trabajar y se identifican las emociones, pensamientos negativos, sensaciones corporales y creencias asociadas para poder trabajar sobre ellas.
4.- Desensibilización:
Se trata de una de las fases de la terapia EMDR claves para el éxito del tratamiento. Mediante estimulación bilateral, normalmente movimientos oculares, sonidos o toques alternos, el paciente procesa el recuerdo mientras disminuye progresivamente la intensidad emocional.
5.- Instalación:
El objetivo de esta fase es reforzar una creencia positiva y adaptativa que sustituya al pensamiento negativo previamente asociado al recuerdo traumático.
6.- Exploración corporal:
El paciente debe recorrer mentalmente su cuerpo y prestar atención a lo que siente para observar si todavía existe tensión física o malestar relacionado con la experiencia trabajada.
7.- Cierre:
El terapeuta se asegura de que el paciente finalice la terapia en un estado emocional estable. Como existen momentos complejos a lo largo del proceso, es importante trabajar para lograr la relajación y el equilibrio físico.
8.- Reevaluación:
Esta es la última fase de la terapia, pero no debe interpretarse como la última sesión (de hecho, lo normal es que muchas de las anteriores fases hayan requerido varias sesiones con el terapeuta). En esta fase se comprueba cómo se encuentra el paciente, si el recuerdo o trauma sigue generando malestar, qué aspectos necesitan seguir trabajándose y cuáles son los pasos a seguir.
Ocho fases con sesiones adaptadas
Como ves, estas ocho fases de la terapia EMDR evidencian que se trata de un procedimiento estructurado, riguroso y altamente especializado. Aunque queremos dejar claro que cada proceso terapéutico y las sesiones de las que consta es único y debe personalizarse cuidadosamente según la historia, necesidades y evolución de cada paciente.
Y además, debe realizarse en una clínica con personal formado en este tipo de terapia como es nuestro caso. Centro de Psicología Integral MC se ha unido a la Asociación Española EMDR y estamos recibiendo una formación clínica continua y supervisada para poder ofrecer este tipo de terapia a nuestros pacientes con todas las garantías.
Contacta con nuestro centro de psicólogos en Carabanchel si quieres más información sobre este tema o crees que puede serte de ayuda para abordar ciertos aspectos de tu vida que llevan tiempo afectándote.






