No hace falta que exista un mal clima laboral para sentir el síndrome de burnout.

Síndrome de Burnout - Centro de Psicología Integral MC

Ya que estamos a las puertas del Día Internacional del Trabajo, festividad que se celebra el 1 de mayo, nos parece un momento perfecto para hablar de cómo este ámbito de nuestras vidas puede determinar, en gran medida, nuestro bienestar.

De hecho, podemos decir que en un notable porcentaje de pacientes que acuden a nuestro centro con algún trastorno o problema de salud mental, el trabajo aparece entre los factores que más influyen en su estado.

Al fin y al cabo, pasamos muchas horas al día y muchos días a la semana realizando una serie de tareas propias de nuestro rol laboral rodeadas de personas con las que las relaciones pueden fluir de mejor o peor manera.

En los últimos años, se ha hablado mucho del síndrome de burnout o síndrome del trabajador quemado. Un fenómeno que, sin ser catalogado como enfermedad profesional, afecta a muchas personas que sufren una serie de síntomas físicos y emocionales como consecuencia de su actividad laboral.

Lo habitual es asociarlo a un ambiente laboral tóxico o a un volumen de trabajo inasumible que hacen aparecer este desgaste y estrés laboral. Sin embargo, no siempre tiene por qué ser así como vamos a analizar hoy en este nuevo artículo.

Cuando el síndrome de burnout no tiene causa objetiva aparente

Algunos de los pacientes con depresión en Pozuelo que hemos tratado en nuestro centro respondían a la problemática de la que hoy queremos hablarte.

Se trata de personas que trabajan en una empresa con un excelente ambiente laboral, que mantienen relaciones cordiales con sus compañeros y que tienen una carga de trabajo razonable, pero que, aun así, experimentan una sensación persistente de agotamiento.

Este fenómeno desconcierta a muchas personas porque rompe con la idea tradicional de que el síndrome de burnout está exclusivamente vinculado al conflicto, a la presión o a la sobrecarga. Sin embargo, es más complejo y puede tener raíces menos evidentes.

Primero, veamos qué es el síndrome de burnout

El síndrome de burnout, o desgaste profesional, es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud aunque no lo catalogue como enfermedad profesional.

Se caracteriza por un estado de agotamiento físico y emocional, desmotivación profesional, despersonalización e indiferencia hacia el trabajo y disminución del rendimiento laboral.

Habitualmente se asocia a situaciones de estrés crónico en el trabajo producido por causas diversas, pero su aparición no depende únicamente de factores externos visibles.

¿Qué provoca en estos casos el síndrome de burnout?

Cuando no existe mal clima laboral, ni presión excesiva, ni enfrentamiento entre compañeros, ni acoso laboral ni exceso de trabajo… suele haber otros elementos que son los que desencadenan que una persona se sienta así:

    • Falta de propósito o sentido en las tareas realizadas.
    • Monotonía, aburrimiento o ausencia de retos intelectuales.
    • Cansancio y apatía por llevar mucho tiempo haciendo lo mismo.
    • Desajuste entre expectativas profesionales y realidad del puesto.
    • Sensación de estancamiento o falta de desarrollo profesional.
    • Exceso de autoexigencia o perfeccionismo personal.
    • Dificultad para desconectar mentalmente del trabajo, incluso sin presión externa.
    • Falta de reconocimiento interno, aunque el entorno sea cordial.

En estos casos, el síndrome de burnout no proviene tanto de lo que ocurre alrededor, sino de cómo se vive la experiencia laboral desde dentro. Es un desgaste silencioso, menos visible, pero igualmente perjudicial que puede afectar muy seriamente a una persona hasta el punto de condicionar su estado anímico y su forma de afrontar el día a día.

Señales de que puedes estar sufriéndolo

En cuanto a los síntomas, conviene prestar atención a señales que pueden pasar desapercibidas en un entorno laboral aparentemente saludable:

    • Cansancio mental persistente que no mejora con el descanso.
    • Pérdida de motivación o interés por tareas antes satisfactorias.
    • Sensación de vacío o inutilidad profesional.
    • Irritabilidad leve o apatía creciente.
    • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
    • Tendencia al aislamiento, incluso sin conflictos con compañeros.
    • Descenso progresivo del rendimiento.
    • Somatizaciones como dolores musculares, digestivos o alteraciones del sueño.

En definitiva, el síndrome de burnout no siempre grita: a veces susurra y se instala poco a poco. Por eso, si identificas estas señales, es importante que no las minimices.

Buscar asesoramiento en gabinetes psicológicos que también puedan prestarte un servicio de orientación personal y profesional es clave para comprender el origen del malestar y redirigir tu trayectoria laboral de forma saludable y coherente con tus necesidades.

Si acudir a trabajar cada mañana se te hace un mundo, pide cita en nuestro Centro de Psicología Integral MC.