Ha pasado de ser un completo desconocido a formar parte de muchas de las conversaciones que mantenemos a diario. Y no, no nos referimos al omnipresente director de cine Oliver Laxe, sino al cortisol, esa hormona de la que todo el mundo habla.
De hecho, el cortisol ha dejado de ser un término exclusivo del ámbito médico y endocrino para convertirse en el protagonista de muchos reels de Instagram o TikTok. Influencers, coaches del bienestar e incluso marcas de suplementos alimenticios promocionan productos destinados a “reducir el cortisol” como si se tratara de una fórmula mágica para mejorar el estado de ánimo, el descanso, el bienestar e incluso la figura.
Pero, ¿qué hay realmente de cierto en todo esto? ¿Qué relación existe entre cortisol y estado emocional? ¿Es el cortisol un enemigo a combatir o una hormona clave cuya función ha sido malinterpretada? Vamos por partes a responder a todas estas cuestiones.
¿Qué es el cortisol?
El cortisol es una hormona esteroidea producida por las glándulas suprarrenales como respuesta al estrés físico o al estrés emocional.
Forma parte del conocido “eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal” (HHS), que regula múltiples funciones esenciales como la presión arterial, el metabolismo de la glucosa, la inflamación corporal y la respuesta inmune. Su liberación sigue un ritmo circadiano, ya que los niveles son más altos por la mañana y van descendiendo a lo largo del día.
Lejos de ser una sustancia perjudicial, el cortisol cumple funciones vitales muy importantes. Sin él, el organismo no podría afrontar situaciones de alerta, reparar tejidos ni mantener la homeostasis. El problema aparece cuando, normalmente provocado por situaciones de estrés, los niveles de cortisol se mantienen elevados de forma sostenida.
¿Cuáles son las señales más evidentes de que un exceso de cortisol nos puede estar afectando a nivel emocional?
Existen varios síntomas que pueden indicar que los niveles de cortisol están elevados de forma anómala, afectando a nuestro estado emocional. Entre los más comunes son:
- Ansiedad y depresión: Niveles altos sostenidos de cortisol están asociados con un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión, como hemos visto en algunos pacientes que han acudido a nuestra consulta por un problema de ansiedad en Carabanchel.
- Alteraciones cognitivas: La exposición prolongada a un cortisol alto puede afectar a la memoria, a la concentración y a la función cognitiva general.
- Inestabilidad emocional: El cortisol también puede provocar irritabilidad, cambios de humor, dificultad para manejar las emociones y sensación de angustia o tristeza.
- Problemas de sueño: El cortisol elevado puede dificultar conciliar el sueño o causar despertares frecuentes que impiden un descanso profundo.
- Sensación de fatiga constante y desbordamiento: Algunas personas lo sentirán como algo físico mientras que otras lo experimentarán a nivel mental, pero, en todo caso, el cortisol elevado puede generar una sensación de incapacidad para abarcarlo todo que resulta angustiante a quienes la padecen.
Sin embargo, es fundamental recalcar que estos síntomas también pueden estar asociados a otras múltiples causas. Por eso, ante la sospecha de un trastorno del eje del cortisol y estado emocional, lo más recomendable siempre es acudir a un profesional médico para una evaluación completa, incluyendo pruebas hormonales y análisis clínicos.
Es cierto que niveles elevados de cortisol pueden tener efectos perjudiciales en el estado anímico, pero es importante aclarar que el cortisol no es la causa directa de un posible problema de salud mental, sino un factor más dentro de un entramado complejo que involucra genética, entorno, experiencias vitales y otros sistemas hormonales y neurotransmisores. Demonizar al cortisol es simplificar en exceso un problema multifactorial.
Conclusión
Para resumir la cuestión, es evidente que existe una relación entre cortisol y estado emocional, aunque no hay que obsesionarse ni pensar que una subida de cortisol es la causante de todos nuestros males psicológicos. En primer lugar, porque esa subida de cortisol es una respuesta natural a un pico de estrés cuya causa es la que verdaderamente hay que indagar.
En todo caso, siempre está bien intentar mantener el nivel de cortisol a raya y esto se consigue con una alimentación equilibrada y saludable, practicando habitualmente ejercicio, durmiendo lo suficiente, estando en contacto con la naturaleza y manteniendo un entorno social sano, además de con apoyo profesional como el que podemos brindarte en el Centro de Psicología Integral MC si lo necesitas.






